Por Bibiana Ferraiuoli Suárez / De Viaje
En una cuesta con aroma a salitre en el barrio Puntas de Rincón ubica
un nuevo y moderno hotel boutique de corte minimalista. Fue bautizado
por sus propietarios europeos como Club Bon-Accord y su fachada recuerda
la arquitectura de un pequeño navío debido al diseño de sus balcones
flotantes.
Ciertamente una semejanza muy adecuada para este pueblo costero,
famosísimo por sus playas turquesas de renombre mundial para los amantes
del surfing, por sus múltiples restaurantes, su amalgama de hotelitos
variopintos y por su gente -amable, sosegada y completamente ajena al
estrés citadino. Es, literalmente, un pueblo costero para quien vive de
disfrutar la vida.
Esos aires de serenidad igualmente soplan en el Club Bon-Accord que
abrió sus puertas a principios de año en el sector denominado por la
Compañía de Turismo como Porta del Sol. Con el fin de continuar
promoviendo turismo isleño, De Viaje visitó la sede para relatar sus
encantos.
Es un hotelito, de una docena de habitaciones, pintado de blanco, con
destellos de azul y con barandas, portones y verjas en gris. Su
mobiliario es contemporáneo minimalista. Predomina en sus muebles la
madera clara, los cristales y el acero inoxidable. Colores tenues que
viven en armonía con el verdor de las palmas, las arecas y las bromelias,
entre otras plantas, que crecen con la ilusión de convertirse en un
fortín natural.
Club Bon-Accord, dice Matilda Luciano Núñez, gerente general de la
hospedería, significa en francés “buen acuerdo”. Y ese buen acuerdo o
contrato con el viajero, agrega la puertorriqueña, tiene tres pilares:
“la felicidad de conocer al turista, la tristeza de verlo partir y la
alegría de saludarlo nuevamente”. Un estribillo que recita sonreída
porque desde la apertura han cumplido con el cometido. Indica que ya
tienen turistas que se han hospedado más de una vez en el acogedor
hotel.
“Queremos que se sientan como en su casa y que regresen. Aquí el
trato familiar e individual es prioridad. Llamamos al huésped por su
primer nombre y ellos a nosotros. Somos un hotelito ergonómico,
minimalista y contemporáneo, un espacio de sosiego para parejas y
personas mayores. No aceptamos niños menores de 12 años. Es un hotel
para descansar y recargar baterías en un ambiente de paz a pocos pasos
de la playa”, afirma Núñez, quien tras dar la bienvenida, pide excusas
para realizar el registro de salida de una pareja puertorriqueña que se
hospedó por segunda vez con su hijo adolescente.
Entretanto, la chef Rosa Chaparro -natural de Aguada- nos da la
bienvenida. Con una genuina sonrisa ofrece agua para refrescarnos del
fogoso estío, frutas, jugos naturales, café o algún plato del suculento
brunch dominical en el Bistro Garden Restaurant. Olores de mar que
impregnan el vestíbulo para quienes anhelen desayunar entre 10:00 a.m. a
2:00 de la tarde. Agradezco la invitación, pero me basta con agua para
recorrer los espacios abiertos de este hotel. En la terraza con diversas
mesitas en metal, varios turistas disfrutan del menú. Junto a ellos, en
el piso o colgando de las sillas, tienen las carteras de playa con
toallas y bloqueadores solares… listos para veranear.
A pocos pasos de la terraza techada está ubicada la pequeña piscina
rectangular, un cuerpo de agua dulce que tienta a cualquiera que vive en
el soleado Caribe. Tiene tumbonas azul cielo para lo que quieran
tenderse al sol y broncearse, así como varias mesas y sillitas en metal
que la circundan. En el interior de la alberca hay una barra por si
desea tomar refrigerios, bebidas o aperitivos sin la necesidad de salir
del agua. Esa tarde algunos tomaban sol y escuchaban el agua caer
libremente desde una fuente moderna situada en una de las esquinas de la
piscina.
Esta área tiene ducha y reglamento de uso, en español e inglés. Se
nada a su propio riesgo y solicitan al visitante ducharse con agua dulce
tras visitar las playas de Rincón por respeto a los demás huéspedes.
Sandy Beach es la playa más cercana al hotel. A ésta se llega en
pocos minutos y el hotel le provee sombrillas de playa, sillas, hamacas,
raquetas de playa, neveritas y bicicletas, entre otras amenidades.
Núñez terminó de hacer el registro de salida y nos muestra una de dos
habitaciones en el primer nivel. Es para impedidos y cuenta con todas
las comodidades requeridas por ley. Su decoración es moderna y elegante.
Y al igual que las restantes, cuenta con aire acondicionado, cable TV,
teléfono, acceso a internet, una caja de seguridad, una neverita y
servicio diario de limpieza. Piden al turista ser amigables con el
ambiente y reciclar las toallas. De hecho Núñez adelanta que sus
propietarios -el matrimonio Ragowsky que vive en Rincón hace varios
años- tiene como norte una estricta política ambiental. “Se recicla
todo”, enfatiza la gerente.
Posteriormente, subimos por las escaleras al segundo, tercero y
cuarto nivel. Entre pisos se destacan las modernas jardineras que
albergan la planta “lluvia de corales”. En el segundo nivel, hay una
acogedora terraza techada que sirve para realizar actividades y comer.
Las habitaciones, en su mayoría, tienen vista al mar y los amplios
balcones invitan a observar los atardeceres. La habitación grande cuenta
con un sofá cama y puertas corredizas para separar el cuarto principal.
El baño es también minimalista. Todos tienen ducha y el lavamanos tiene
grifos modernos y está montado sobre losetas italianas diminutas en
tonos tornasol.
Laura Fuentes, una joven que disfrutaba del brunch dijo a De Viaje
que este hotelito le recuerda un poco a Miami por la decoración moderna.
A su vez comentaba que era un toque cosmopolita dentro del panorama
tropical de esta costa. “Llegamos por casualidad después de buscar
varias opciones y la hospitalidad fue inmediata. Tenían espacio y
decidimos quedarnos dos días. Es agradable y está a pasos de la playa.
Volveríamos”.
Núñez indica que desde enero han recibido turismo local y del
extranjero. “Mayormente vienen norteamericanos, pero hemos atendido
también parejas japonesas y europeas. Hacemos otras actividades como
bodas y también tenemos ofertas para los recién casados. Y cuando la
actividad excede la capacidad de nuestro cupo (60 personas),
afortunadamente, tenemos buena relación con otros hoteles del área”,
dice Núñez, al reconocer que Rincón, como destino turístico, tiene un
gran activo en la unidad de los hoteleros. Asimismo, agradece el apoyo
que esta zona recibe de la Compañía de Turismo y de la Asociación de
Hoteles de Puerto Rico. “Este litoral costero del noroeste tiene un
enorme potencial. Nos sumamos a su magia. Este hotelito es un oasis, un
escape del ajetreo”, insiste.
El recorrido culminó en la pequeña pero exclusiva tienda del hotel.
Cuenta con dos escaparates de cristal ubicados en el vestíbulo donde
tienen las prendas Steelx (www.steelx.ca) que provienen de Canadá.
“Son prendas modernas y están hechas en acero inoxidable. Gustan
mucho. Igual pasa con las gafas de sol y de lectura Nannini. Estas gafas
italianas son lo último en la avenida”, asegura Núñez.
El modelo Solemmio fue reseñado en el prestigioso diario The New York
Times como artículo indispensable para vacacionar. Por supuesto, que
tienen el recorte del diario para seducir al huésped. La tienda cuenta
además con trajes de baño por si lo olvida al salir de su hogar,
bloqueadores solares, bisutería, carteras con y camisas con el logo Club
Bon-Accord.
Mientras entretenía la mirada entre la amalgama de carteras y
accesorios, Núñez, que tiene su oficina contigua a la tienda,
diligenciaba otro registro de despedida. Y la turista, antes de
marcharse con su familia, reservó fecha nueva…
Tal parece que el Club Bon-Accord en poco tiempo ha probado tener
carisma con sus huéspedes. Pruebe usted. b
Comentarios bferraiuoli@elnuevodia.com
SI USTED VA
Club Bon-Accord
Barrio Puntas, carretera 413 kilómetro 3.3, sector Sandy Beach,
Rincón
Más información en: www.bonaccordinn.com (Vea ofertas y precios de
habitación). Teléfono: (787) 823-2525